Era como cualquier otro sábado, trabajar medio día, ensayar, tomar unas cervezas escuchando música o palomeando con los amigos e ir a dormir... Pero no, lo que acontecío en este sábado fue algo que llevo al límite el juego mental que se puede llegar a tener con uno mismo. Pasadas las 6 de la tarde se emprendió el viaje hacia la siempre concurrida y perfumada estacion "Hidalgo" del metro de la Ciudad de México, para continuar el camino hacia nuevas experiencias.
El punto neuralgico, como es costumbre estaba con las personas asiduas de este lugar, el saludo de mano a todos ellos, la primer cerveza de la mano de un cigarro abren el ritual acompañado de algún gran éxito del Pop/Rock de los años 80. Buena vibra, carcajadas, platicas musicales, platicas de peleas, platicas de poder, platicas de politica, platicas de personas odiadas, miles de temas abordados.
La cerveza corre durante horas, quizá son ya 5 o 6 horas de golpear a tu cabeza sin parar trago a trago, llega el momento de entrar en un estado de frenesi y arrebato donde el pudor y la decencia se despojan de estos seres pensantes que, en este punto no son mas que una especie de ser balbuseante; desaparecen de escena 3 de estos seres por no mas de 10 minutos, toca el turno de otros 3 y la sopresa esta ahi, frente a tus ojos y no tienes otra reacción mas que sonreir y pensar ¿sera?.
Aquel viejo blanco del que tanto te han hablado, aquel que se ha apoderado de grandes personajes de la historia para hacerlos caer en su redes y no soltarlos jamas esta frente a frente contigo, te seduce, te llama, te cachondea, te provoca, te insita a tenerlo contigo aún sabiendo de las catastroficas consecuencias que esto puede traer.
Un billete es la herramienta para hacerlo parte de ti "Inhala con fuerza, no exhales mientras lo haces", es lo que se escucha a tu alrededor, después lo primero que viene de parte del otro es ¿que tal eh?. Reanimarse... esa es la palabra que podría definir el primer feel que tienes despues de haber respirado el aliento del viejo blanco, la placentera sensación que te ha provocado hace que busques un respiro más, después otro, otro, otro, otro! Cuando tienes un lapso de lucidez ves el reloj y te das cuenta que han pasado mas de 12 horas desde tu llegada, la ansiedad te domina, la desesperación aparece, el delirio juega su papel y la calma no llega.
Es momento de parar, de "alivianarse" e ir rumbo a otro lugar donde lo que sigue es peor. Te habías acostumbrado a esas personas, ahora estas con las mismas sensaciones donde te rodean miles de desconocidos, crees que la gente va hablando de ti, que va riendo de ti, que te señalan, que te observan, que te siguen; el hedor en tu persona comienza a emanarse de manera incontenible como algo septico, intolerable y molesto. En medio de este remolino de sensaciones logras tomar el último de los carruajes que van a tu destino, crees que todo esta bien pero el viejo blanco aparece de nuevo, tu fosa nasal sangra como si te hubieran dado un golpe fuerte, amigo... sigues en el Pasaje Esquizoséptico.
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